Escúchame

Hoy te observe como cada día con ese andar apresurado por la mañana mientras te alistabas para ir a la oficina, tenías ese gesto tan tuyo cargado de seriedad, pero cuando tus ojos se cruzaban con los míos brotaba de tus labios una sonrisa sincera combinada con una mirada coqueta y tierna.

Di un pequeño sorbo a mi taza de café y recordé la sorpresiva pregunta que me hiciste la noche anterior: “¿Cuál es el secreto para ganarme tu corazón?” recuerdo que solo solté una ligera risa y te pedí que lo descubrieras por ti mismo.

Tu pregunta ronda en mi mente porque por un instante llegue a sospechar que ni yo misma conocía la respuesta, a veces en nuestro diario andar nos olvidamos de observarnos a nosotros mismos, de reconectar con lo más profundo de nuestro ser, pero aquí estoy amado mío, desnudando mi corazón ante ti una vez más.

Mi corazón puede llegar a ser tan frágil como el cristal o tan impenetrable como el metal, está inmerso en un mundo de alocados sentimientos que lo llevan a todo tipo de emociones; ¿o es que acaso no sucede eso con todos los corazones?

Una mañana puede despertar rebosante de alegría y al paso de las horas puede estar inmerso en un mar de añoranza, y es que, de todo eso se compone la vida; nuestro latir nos recuerda la magia de sabernos vivos y dichosos; esos latidos alocados te muestran la magia de la adrenalina en tu vida, ese lento palpitar te permite sentir el suave tacto del silencio que siempre acompaña a aquellas noches colmadas de reflexión.

En realidad ¿quieres saber cuál es el secreto para ganarte mi corazón?

Después de girar la pregunta por todos sus ángulos descubro que hay una respuesta constante en mi sentir, me imagino sonriendo en plenitud y todo en mi anhela ir a tus brazos para compartir mi alegría, me imagino navegando en la nostalgia y necesito tus brazos alrededor de mis hombros mientras te comparto mi desventura, me imagino con lágrimas en los ojos y sin importar la magnitud del motivo te imagino a ti escuchándome mientras permites que mi tristeza fluya; me imagino cegada de enojo y te veo ahí sosteniendo mi emoción con una dócil paciencia y permitiéndome liberar la carga que no me permite ver y sentir con claridad; entonces descubro la única forma posible de conquistar mi corazón… escúchame cariño mío.

Escúchame siempre, incluso cuando este en silencio, escúchame de la forma en la que yo te escuchaba por la mañana, callada y siguiendo tus pasos, tus reacciones, tu mirada.

Para mi no hay mejor forma de demostrar el amor que conectando con el alma, tejiendo de a poco un hilo inquebrantable de confianza, de complicidad y de conocimiento mutuo, sorpréndeme un día queriendo ver mi película favorita, interesándote por la trama de mi libro preferido, dedicando una tarde de juegos de mesa mientras me preguntas por cosas pequeñas de mi vida, ríe conmigo de las incontables babosadas que digo, lee mis escritos e intenta desnudar mi alma a través de ellos, conecta con mi esencia de la forma más pura e inocente, aduéñate suavecito de mi amor incondicional mientras percibes mi voz, mi cercanía y mi calor.

Escúchame con cada uno de tus sentidos y acompáñame a vivir mi vida de tu mano teniendo la certeza de que todo mi cuerpo también está dispuesto a escucharte y escudriñar cada rinconcito de tu corazón.

Arita Sánchez

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